lunes, 24 de diciembre de 2012

Crítica de "El cuerpo"


Soy el primero en salir en defensa del cine español siempre que sale el troll de turno diciendo que todas las películas que se hacen en este país son igual de malas. Soy especialmente vehemente cuando se trata de una producción de género, ya que salen algunas muy buenas de cuando en cuando – el año pasado llegué a nombrar a una como la mejor película estrenada en 2011-, pero lo que nunca haré será defender un largometraje por el mero hecho de ser español. ¿El motivo? Pues que también se hacen grandes bodrios o simplemente películas que no merecen la pena, siendo éste el caso de ‘El cuerpo’ (Oriol Paulo, 2012), cinta que llegó este pasado viernes 21 de diciembre a los cines de toda España.

No es ésta la primera vez que os hablo de ‘El cuerpo’, pues ya os comenté mis dudas sobre su resultado final coincidiendo con la aparición de su último avance. La buena noticia es que ha acabado siendo mejor que la espantosa ‘XP 3D’ (Sergi Vizcaíno, 2011), la propuesta de similares características de cine español que se estrenó también a finales de año, pero no lo suficiente para dejar de ser una mala película. Lo que está claro es que el principal causante de que todo se desmorone a su paso es el guión escrito por Oriol Paulo, cuyo único trabajo destacado en el cine – cuenta con sobrada experiencia en la televisión- hasta ahora había sido el libreto de ‘Los ojos de Julia’ (Guillem Morales, 2010), un interesante acercamiento tardío al giallo que si funcionaba era más por la puesta en escena de su director que por el discreto trabajo de Paulo.


Sin embargo, ese era un punto habitual en los giallos de los años de gloria del subgénero – la primera mitad de los 70 del siglo pasado-, estando el guión de Paulo muy lejos de encontrarse entre los peores. Lo curioso es que Paulo ha querido seguir por esa línea, pero remontándose a la figura de un director clave para la proliferación posterior del giallo: Alfred Hitchcock, uno de los mejores realizadores de la historia, destacando sobre todo sus trabajos en el campo del suspense, siendo ‘Psicosis’ (Psycho, 1960) la gran influencia sobre dicho subgénero. Hubo hasta varios casos que adoptaban el recurso de que el aparente protagonista moría sobre la mitad de la película – ‘La cola del escorpión’ (La Coda Dello Scorpione, Sergio Martino, 1971), pero eso no es lo que ahora nos interesa, sino el hecho de que Paulo fracasa estrepitosamente a la hora de trazar un guión digno del cine del mago del suspense – aunque por momentos también trae a la memoria otras cintas como la notable ‘Las diabólicas‘ (Les Diaboliques, H. G. Clouzot, 1955)- .

Uno de los grandes males que asola al cine de género es la aparente necesidad de muchos por contar con un giro final que ponga todo patas arriba causando un gran impacto en un espectador que no se veía venir lo que acaba sucediendo. No tengo nada en contra de ello cuando los responsables de la película han ido dejando pistas a lo largo de la película, algo que puede traducirse en un desenlace un tanto previsible – tal y como pasaba en la reivindicable ‘Sinister‘ (Scott Derrickson, 2012)-, pero la sorpresa por la sorpresa es uno de los grandes cánceres que puede acabar destruyendo obras relativamente estimulantes hasta ese momento. El caso de ‘El cuerpo’ cae de lleno en este último grupo – aunque sin ser para nada gran cosa hasta que llega el último acto-, ya que su disparatado giro final deja bien claro que Paulo no ha sido honesto con el espectador y ha creado todas las dudas posibles para que nadie se espere lo que acaba sucediendo, consiguiendo así que no tenga ningún tipo de sentido y tenga que echar mano de flashbacks que caen de lleno en el absurdo para intentar atarlo todo. Este tramposo recurso es lo que termina por destruirla, pero no es el único punto débil de la misma.


Hay que reconocer que si una cosa merece la pena salvar de ‘El cuerpo’, eso es el trabajo de Paulo tras las cámaras, ya que sabe aprovechar la ambientación dentro de un instituto anatómico forense y el buen trabajo de Óscar Faura en el apartado fotográfico para que la película se caracterice por una elegancia visual que le hace a uno pensar más en un solvente thriller americano que una producción española relativamente modesta. Sin embargo, la inexperiencia de Paulo hace acto de presencia en determinados momentos faltos de inspiración o con tendencia a la reiteración – esos planos acusatorios hacia el personaje de Hugo Silva- o pequeñas torpezas en los saltos temporales para añadir riqueza a la acción presente. Fallos más comprensibles en una ópera prima e intrascendentes en comparación a los del guión del propio Paulo, donde imperan los lugares comunes, las soluciones de baratillo – el protagonista refugiándose en una sala aprovechando un despiste de sus vigilantes-, homenajes mal conseguidos a Hitchcock y unos personajes tan poco estimulantes que resulta imposible implicarse con ellos.

Los cuatro protagonistas – el resto son meros personajes de relleno que poco aportan más allá de ser necesarios en momentos puntuales- padecen del mal de una descripción deslavazada, aunque no afecta en igual medida al trabajo de los cuatro actores. La que peor parada sale es Aura Garrido, actriz por la que no siento especial simpatía, pero que aquí no tiene la oportunidad de hacer gran cosa al estar en casi todo momento bastante desconectada de la trama principal y sus apariciones acaban resultando cansinas por no ayudar en nada a que la historia realmente progrese. Muy alabado fue el trabajo de José Coronado en ‘No habrá paz para los malvados’ (Enrique Urbizu, 2011), pero todo el talento, carisma y garra que demostraba allí quedan aquí reducidos a tópicos cansinos, un look que roza el ridículo y una actuación del montón.

Hugo Silva y Belén Rueda dan vida a un matrimonio recientemente extinguido por la muerte de la segunda, pero es la relación entre ambos la que vertebra el relato, ya que el primero ha encontrado una forma de acabar con la vida de la segunda que no deja rastro alguno. El crimen perfecto, uno de los ejes del cine de Hitchcock al igual que la persecución del falso culpable, algo que sucede aquí porque todo el mundo acaba creyendo que Silva ha robado el cadáver de su esposa para deshacerse de algún tipo de prueba inculpatoria. El problema es que Silva no logra esquivar las limitaciones de su personaje a la hora de darle una mayor complejidad dramática, limitándose en ocasiones a poner cara de circunstancias o alterar levemente su tono de voz, según esté más tranquilo o los nervios estén haciendo mella en él. Mejor parada sale Rueda, consciente de que tiene un papel para divertirse como mujer despótica que quiere que todo funcione a su manera, algo que la protagonista de ‘El orfanato‘ (Juan Antonio Bayona, 2007) sabe aprovechar en una interpretación que oscila entre lo dominante, chulesco y seductor, con una clara preponderancia de los dos primeros.


En definitiva, ‘El cuerpo’ tiene un guión tan endeble y repleto de giros de tuerca poco verosímiles – el desenlace oscila entre lo vergonzoso y lo risible- que acaba destruyendo toda posibilidad de poder convertirse en una película salvable, hiriendo de gravedad también a la credibilidad de un cuarteto protagonista que no está suficientemente bien aprovechado. Oriol Paulo compensa parcialmente su libreto con una puesta en escena que, pese a ciertos errores de bulto, invita a tener cierto optimismo sobre su futuro, pero antes de nada que deje sus guiones en manos de gente más capacitada para ello.

Autor: Mikel Zorrilla (Blog de cine)

Taquilla USA: Tom Cruise no puede con el hobbit


Mientras Peter Jackson sigue liderando la taquilla americana con el inicio de su nueva trilogía fantástica a 48fps, Tom Cruise se coloca en el segundo puesto del top con ‘Jack Reacher’, un thriller de acción dirigido por Christopher McQuarrie —recordemos, Oscar por el guión de ‘Sospechosos habituales’ (‘The Usual Suspects’, Bryan Singer, 1995)—, que ha recibido críticas flojas —aunque Singer en su twitter dice que la película a él le ha encantado—, pero el público votante en la IMDb está bastante satisfecho. La película se estrena en nuestro país el próximo 11 de enero.

‘This is 40’ es la nueva película del temible Judd Apatow, una especie de secuela de ‘Lío embarazoso’ (‘Knocked Up’, Judd Apatow, 2007) —para el que suscribe uno de los peores trabajos de Apatow—, que sigue con dos personajes secundarios de aquella, los que interpretaban Paul Rudd y Leslie Mann. 134 minutos para una comedia, uno de los grandes errores de este director, que ha obtenido cierta indiferencia por parte de público y crítica. El 22 de febrero caerá en nuestras salas.

‘The Guilt Trip’ une a dos intérpretes tan alejados el uno del otro como Barbra Streisand y Seth Rogen, haciendo de madre e hijo en un viaje algo loco. Anne Fletcher en la silla de director es algo a lo que hay que temer, y mucho. Tanto crítica como el público votante parecen coincidir en su apreciación de un producto intrascendente.

Con poca recaudación se reestrena la versión en 3D de esa obra maestra de Pixar titulada ‘Monstruos, S.A.’, de la que pronto se estrenará una precuela. Esta vez las tres dimensiones no han sido un buen reclamo para una película que a estas alturas habrá visto ya mucha gente.

Autor: Alberto Abuín (Blog de cine)
Vía: IMdB

viernes, 21 de diciembre de 2012

Crítica de "Amor es todo lo que necesitas"


La directora danesa Susanne Bier, autora entre otras de ‘Después de la boda’ (‘Efter brylluppet’, Susanne Bier, 2006) y ‘En un mundo mejor’ (‘Hævnen’, Susanne Bier, 2010), nos ofrece una película de un tono más ligero que sus films anteriores. ‘El amor es todo lo que necesitas’ (‘Den skaldede frisør’, Susanne Bier, 2012) se trata de una cinta romántica que resalta los aspectos más esperanzadores en las vidas de los protagonistas a pesar las dificultades que les sobrevienen. Con un título que nos remite directamente a la canción de los Beatles.

Phillip, al que da vida Pierce Brosnan, es un empresario inglés que reside solo en Dinamarca. Viudo y completamente volcado en su trabajo, se ve obligado a asistir a la boda de su hijo, con el que apenas mantiene relación. La madre de la novia es Ida, a la que encarna la actriz danesa Trine Dyrlhom, una peluquera que está superando el tratamiento de quimioterapia al que se ha sometido y que encuentra a su marido con un chica más joven en el salón de su casa. La inminencia de la boda provoca el encuentro entre estos dos protagonistas, así como una serie de personajes secundarios que sirven de contrapunto, para la ya de por sí, difícil situación.


Después de conseguir el Oscar y el Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa por ‘En un mundo mejor’, Susanne Bier se propuso cambiar un poco de tercio con esta comedia en la que temas como el cáncer, son enfocados de forma abierta pero sin caer en el dramatismo. Son parte de la vida y con esa condición, entran en juego en una trama de clásica comedia romántica. Se han seguido, pues, muchos esquemas propios del género que nos son conocidos. Los protagonistas representan polos opuestos y chocan inmediatamente al conocerse, lo que provocará el irremediable efecto contrario. También los personajes secundarios, que ponen impedimentos a esta incipiente relación y, por supuesto, el escenario durante gran parte de la película, las costas mediterráneas de Italia.

Son innumerables las ocasiones que este país ha servido de telón de fondo para el romance. Desde films más antiguos como ‘Creemos en el amor’ (‘Three coins in the fountain’, Jean Negulesco, 1954) o ‘Cuando llegue septiembre’ (‘Come September’, Robert Mulligan, 1961), hasta películas más contemporáneas como ‘Sólo tú’ (‘Only you’, Norman Jewison, 1994), por nombrar unas pocas de las numerosas cintas, en las que Italia ha sido el marco perfecto para que surja el amor. Un tema que, por sí solo, ya daría para otro post.


La película transcurre sin eludir los tópicos del género que hemos apuntado, más bien los enfatiza. Sin embargo, el trasfondo de la enfermedad de cáncer que ha dejado sin pelo a la protagonista – hecho al que hace alusión el título original danés –, el profundo aislamiento del personaje interpretado por Pierce Brosnan o la naturaleza de la relación de la pareja a punto de casarse; son tratados de manera directa y creíble. Son evidentes la vulnerabilidad y la fragilidad de sus personajes. Con abundantes primeros planos que destacan el lenguaje de las miradas, se manifiesta el trabajo de la directora con los actores. Un rasgo distintivo de Susanne Bier que afirma haber trabajado en esta cinta con el reparto, como si se tratara de un drama.

Es especialmente notable la interpretación de Tryne Dyrlhom, que ha había aparecido en ‘En un mundo mejor’. En esta ocasión, da vida a un personaje inseguro e infravalorado, debido a las circunstancias que ha experimentado. No obstante, sus muestras de comprensión y optimismo son constantes. Todo ello lo transmite, como decía, con la mirada, dejando entrever una vitalidad que lucha por ser expresada. Pierce Brosnan también consigue una actuación notable. En un escenario que podría recordar al que tuvo en ‘Mamma mia!’ (id, Phyllida LLoyd, 2008), nos presenta un personaje muy diferente. Un individuo distante, permanentemente enfadado con el mundo, de trato hosco y que se identifica muy bien con el negocio al que se dedica. En este caso el de vender frutas, especialmente limones, cuya acidez es también una constante en el carácter de Phillip.


El tono divertido aparece con unos personajes secundarios muy histriónicos, en algunos casos, pero que siempre conservan un punto de autenticidad. Alguna escena está especialmente lograda sobretodo las que capitaliza la cuñada de Phillip, Benedikte, intepretada por Paprika Steen. Un personaje que resulta magníficamente odioso y que la actriz danesa trabaja a la perfección. Benedikte tiene mayor protagonismo a medida que se acerca la boda. Es preciso decir que el casorio que se nos relata guarda bastantes similitudes con el de ‘Después de la boda’, pues también encierra secretos.

Con una banda sonora liderada por el mítico That’s amore de Dean Martin, el tono romántico está asegurado. La melodía se usa en momentos muy esquemáticos de la película y pone el acento en una trama de estructura muy clásica, como ya hemos apuntado. Para los amantes del género y aquéllos que hayan disfrutado de esas películas de los años sesenta con las calles de Roma o Venecia como telón de fondo, no podrán evitar rememorar sus imágenes al oír las primeras notas de la canción de Martin.


De modo que, sin ser una de sus películas más intensas, ‘Amor es todo lo que necesitas’ resulta un film muy bien mesurado que sabe condensar momentos divertidos con una realidad dramática, en un relato sobre segundas oportunidades. Una cinta verdaderamente agradable y auténtica, con historias de amor más cercanas y alejadas del estereotipo de pareja joven que se enamora, para mostrar unos personajes genuinos a los que la vida empuja a cambiar.

 Autor: Miriam Figueras (Blog de cine)

Estrenos de la semana

EL ALUCINANTE MUNDO DE NORMAN – Dirección: Chris Butler y Sam Fell


 Dos personas más que experimentadas en el cine de animación, Chris Butler (animador de La Novia Cadáver y Los Mundos de Coraline) y Sam Fell (director de El Valiente Desperaux o Ratónpolis), unen fuerzas en la que es, para muchos, la mejor película de animación del año. Un año que no ha estado escaso de oferta en animación, pero en el que los pesos pesados han patinado en cierta manera (Brave) y han permitido que esta película destaque por sí misma, situándose como la más  valorada de cara a la temporada de premios.

Sinopsis: “‘El Alucinante Mundo de Norman’ transcurre en el pueblecito de Blithe Hollow, cuyos habitantes se aprovechan de la famosa caza de brujas que tuvo lugar hace 300 años. Norman Babcock, de once años (la voz de Kodi Smit-McPhee, Déjame entrar/Let Me In, The Road/La carretera), se pasa la mayor parte del día sumido en el visionado de películas de terror y estudiando la tradición fantasmal. De hecho, Norman tiene el don de ver y hablar con los muertos, al igual que su amada abuela (Elaine Stritch). En general, prefiere la compañía del más allá a la del histérico de su padre (Jeff Garlin), la despistada de su madre (Leslie Mann) y la profundamente superficial de su hermana Courtney (Anna Kendrick). En el colegio, Norman evita al matón Alvin (Christopher Mintz-Plasse), es amigo del impresionable Neil (Tucker Albrizzi) e intenta no pensar mucho en su insoportable maestra, la Sra. Henscher (Alex Borstein).

El Sr. Prenderghast, el extraño tío de Norman, le deja totalmente asombrado al revelarle que una antigua maldición está a punto de hacerse realidad, y que Norman es el único que puede detenerla y salvar a los habitantes del pueblo. Cuando un septeto de zombis, encabezado por el juez (Bernard Hill), sale inesperadamente de sus tumbas, Norman se ve atrapado en una loca carrera contrarreloj con Courtney, Alvin, Neil y Mitch (Casey Affleck), el hermano forzudo de Neil, mientras la sheriff Hooper (Tempestt Bledsoe) les persigue. Y lo que es peor, el pueblo se ha alzado en pie de guerra y ha decidido armarse.

Norman hace acopio de todo lo que se necesita para convertirse en héroe; es decir, valor y compasión, pero pronto descubrirá que sus actividades paranormales van a ser llevadas a límites imposibles.”

EL CUERPO – Dirección: Oriol Paulo


 Los productores de El Orfanato se vuelcan aquí en una nueva ópera prima, la de Oriol Paulo, guionista de Los Ojos de Julia, en la que también Belén Rueda era protagonista y eje de una trama en la que da vida a una mujer cuyo cadáver desaparece misteriosamente de la morgue, abriendo toda clase de sospechas en la investigación sobre su fallecimiento. Acompañada de José Coronado y Hugo Silva, la idea de conseguir un éxito parece clara para este título español que se estrena, sin embargo, en fechas complicadas.

Sinopsis: “El cadáver de una mujer desaparece misteriosamente de la morgue sin dejar ningún rastro. El Inspector Jaime Peña investiga el extraño suceso con la ayuda de Álex Ulloa, el viudo de la mujer desaparecida.”

LAS SESIONES – Dirección: Ben Lewin


 Este título, basado en una historia real, ha tenido como principal baza la verdad con la que sus protagonistas abordan la historia, sus personajes y sus contradictorias emociones. Una película muy positiva y valiente a la hora de abordar un tema tabú como es la sexualidad de personas con minusvalías físicas realmente severas, algo que sin embargo no ha evitado que la película deje cierta sensación de simpleza en su aparente intención de no recargar las tintas en ciertos aspectos traumáticos de la trama.

Sinopsis: “Basada en los conmovedoramente optimistas escritos autobiográficos del periodista y poeta residente en California, Mark O’Brien, ‘Las Sesiones’ cuenta la historia de un hombre que ha pasado la mayor parte de su vida dentro de un pulmón de acero y que está decidido –a sus 38 años– a perder su virginidad. Con la ayuda de su terapeuta y la orientación de su sacerdote, acomete la empresa de convertir su sueño en realidad.”

INFANCIA CLANDESTINA – Dirección: Benjamín Ávila


 Película que aborda el miedo a vivir oculto por culpa de un régimen totalitario, pero desde los ojos del niño protagonista. Ernesto Alterio da vida al padre y guía del chaval, siendo el rostro más conocido de un reparto dedicado a reproducir una vida marcada por el terror.

Sinopsis: “Argentina 1979. Después de años de exilio, Juan, de 12 años de edad, y su familia regresan a la Argentina bajo identidades falsas. Los padres de Juan, Charo y Daniel junto con su tío Beto son miembros de la Organización Montonera, que lucha activamente contra la Junta Militar que gobierna el país. Debido a sus actividades políticas son vigilados y rastreados sin descanso. A Juan, sus amigos de la escuela y la chica que ama, María, lo conocen como Ernesto, un nombre que no hay que olvidar, la supervivencia de su familia está en juego.”

AMOR ES TODO LO QUE NECESITAS – Direción: Sussane Bier


 Pierce Brosnan vuelve a vivir una historia romántica en el Mediterráneo tras Mamma Mía, en esta ocasión rodeado de mujeres danesas y con un tono más dramático. Todo ello a las órdenes de Sussane Bier (Cosas que Perdimos en el Fuego).

Sinopsis: “Este drama romántico transcurre en Sorrento, Italia, y cuenta la historia de un grupo de personas que buscan el amor. Habla de la pasión, de la felicidad, de los celos y de la soledad. Pero sobre todo habla del valor necesario para cambiar de vida, incluso cuando ya parece demasiado tarde.”

LOS DÍAS NO VIVIDOS – Dirección: Alfonso Cortés Cabanillas


 Aprovechando la coyuntura del día que nos ocupa, es decir, el fin del mundo según los mayas, nos llega esta película sobre el tema realizada por el debutante Alfonso Cortés-Cabanillas que aborda la reacción de un grupo de personas ante el inminente final.

Sinopsis: “Las profecías mayas señalan este día como el del fin del Quinto Sol o el Cuarto mundo.
‘El mundo de odio y materialismo terminará el sábado 22 de diciembre del año 2012 y con ello el final del miedo …’.

¿Qué hace un tipo cualquiera cuando el fin del mundo se acerca? ¿Con quién pasa sus últimos momentos? ¿De qué hablan? ¿Dónde van? Bajo la agobiante atmósfera que provoca la idea del fin del mundo, nace esta historia coral, romántica, con toques de drama, acción y comedia.
Una mañana cualquiera en Madrid, sorprende a David (Javier Godino), con la noticia del fin del mundo causada por una potente tormenta solar. En compañía de Jaime (Asier Etxeandía), su amigo, decide pasar la última noche en su casa, junto al padre de éste, Eugenio, un hombre lúcido que intenta entender un tiempo que ya le sobrepasa y que toca a su fin. Esa misma mañana aterriza en Madrid Silvia (Ingrid Rubio), una joven prostituta que llega con la intención de comenzar una nueva vida. Sola, vaga por unas calles llenas de caos, intentando asumir la situación, cuando de una manera fortuita encuentra a David.

Profecía Maya: 21 de diciembre de 2012: El Sexto Sol.”

LA BARBACOA – Dirección: Enric Urrutia

Documental con partes ficcionadasque aborda el consumo industrializado de carne por parte de los humanos.

Sinopsis: “La Barbacoa es una película documental donde la ficción se mezcla con la realidad, reflejando la actitud humana con relación a su propia alimentación, consumo, hábitos y conocimiento de la cadena alimenticia desde el nacimiento del ser vivo que será transformado en producto final de consumo, pasando por su existencia y su muerte anunciada. Distintas posiciones socio- culturales: religión, política, industria y educación, siendo entrevistadas personalidades que a través de su posición social trasmiten su visión antropológica de la alimentación humana.”

Autor: Javier Ruiz de Arcaute (lashorasperdidas)


'El alucinante mundo de Norman': El alucinante aroma de los Goonies


Una de las cosas que más fastidian en cualquier deporte es que te metan un tanto en el último instante, especialmente si este puede echar por tierra el buen trabajo desarrollado durante todo un partido que hasta entonces parecía ganado dejando, además, una sensación agridulce que si bien no tiene por qué ser justa para con los méritos sumados si resulta fundamental para nuestro estado de ánimo. Algo así pasa con 'El alucinante mundo de Norman', cinta de animación que después de lograr durante algo más de una hora dar forma a una sensacional propuesta para grandes y no tan grandes pierde fuelle de forma evidente durante sus últimos 15 minutos que si bien, sin ser para nada malos, si carecen de la magia, el humor o la fuerza de los que los preceden influyendo, sobremanera, en un veredicto final que se ve lastrado por esta impresión, no lo olvidemos, con la que nos despedimos de la sala.

De los creadores de 'Los mundos de Coraline' nos llega esta nueva producción animada mediante la entrañable técnica de la stop-motion, la cual por desgracia y más allá de la curiosidad inicial no parece contar con el beneplácito de una buena parte de un público que en ocasiones, sinceramente, parece imbécil y entre los cuales, que conste, también me incluyo... en ocasiones. Y el que esté libre de pecado que arroje el primer tweet. En el caso que nos ocupa es una verdadera lástima que exista la sensación de que, al igual que le pudo ocurrir a la no menos interesante 'Frankenweenie' el pasado mes de octubre, una cinta tan notable vaya a ser dejada de lado e incluso a ser menospreciada por la audiencia de forma harto gratuita, y sin brindarle la oportunidad a defenderse allí en donde toda película que así podemos llamar como tal por derecho propio tiene derecho a defenderse (este o no disponible para "bajar" en el momento de su estreno...).

El hábito no hace al monje, se suele decir, y si bien en última estancia lo importante es la historia que se nos cuenta en no pocos casos, especialmente en lo que a animación se refiere, el medio resulta tan influyente en el resultado final que no se puede hablar de lo uno sin hablar de lo otro, o cuanto menos sin tenerlo muy cuenta... que por algo existe la categoría de mejor película animada en los Oscar, y a partir de ahora, también en nuestra Copa de Cine del E7A. Y 'El alucinante mundo de Norman' es una producción bastante más interesante de lo que de media suelen ser, cada vez más y por costumbre, buena parte de las cintas elaboradas mediante animación por ordenador, sin lugar a dudas el (poderoso) enemigo actual a batir por cualquier otra técnica de animación... e incluso por una propia CGI cada vez más repetitiva, impersonal y aburrida que va camino de perder esa personalidad que tanto le sobra, precisamente, a una técnica tan artesanal como la stop-motion.

Y precisamente esta cualidad artesanal, o más bien la personalidad que fluye a través de ella, es uno de los principales encantos de 'El alucinante mundo de Norman'... para quien así lo quiera ver y prejuicios al margen, y una cinta que si exceptuamos el bajón ya mencionado que se produce en sus últimos minutos es toda una delicia... y sí, una de las mejores películas de animación del año, aunque tanto esta limitación de técnica como esta misma frase hiperbólica huelan a rancio desde antes de girar la esquina que conduce a la última esquina. Hasta el rabo todo es toro, empleando otro de los tantos dichos del que disponemos en el castellano, y es que si es importante causar una buena impresión de primeras, y la de este 'Norman' es inmejorable, no es menos importante ofrecer un final a la altura de las circunstancias que tú mismo has planteado para rubricar el triunfo. O siguiendo con el modelo deportivo, cuando el chico juega en la cancha del grande ha de dar el 100% durante el 100%... como la vida misma.

'El alucinante mundo de Norman', la mayor parte de ella, es una divertida y trepidante cinta de animación (repito por si no lo había dicho ya) que, en la misma línea que ya lo fuera la estupenda 'Los mundos de Coraline', ofrece un espectáculo narrativo bastante gamberrete, maduro, algo oscuro y principalmente enfocado para niños no tan pequeños y adultos no tan mayores, quizá uno de los fallos desde un punto de vista meramente comercial... pero uno de sus principales argumentos a la hora de presentar una película hecha y derecha, libre de adoptar un tono de terror genuinamente de serie B conscientemente paródico si le place, y no un mero pasatiempo con la mala leche agriada al que sobrevivir ya sea con o sin esos pequeños bastardos alrededor. Llena de referencias, guiños y bromas de todo tipo, Laika ofrece en su segunda propuesta una especie de cruce entre la propia 'Coraline' y ese espíritu de 'Los Goonies' con el que tantos hemos crecido... y al que nunca se ha de mentar en vano.

Y no, la referencia a 'Los Goonies' no es gratuita, para nada, y precisamente es en parte por ese motivo por el que en sus últimos minutos la cinta parece quebrar su propia dinámica: porque es cuando pisa el freno y ese (divertidísimo) espíritu a 'Los Goonies' se diluye... y aunque no sea para caer en la clásica cantinela moral o melodramática que enturbia los corazones a nuestros hijos, si es para cambiarle la marcha a un relato cuyo (bello) tramo final parece extraído de otra película. Porque a diferencia de lo que ocurría por ejemplo con '¡Piratas!' o 'El origen de los guardianes', Laika deja margen para que se desarrolle una verdadera historia entre fotograma y fotograma, para que su estilizada premisa sea algo más que un refugio para un continuo (y cansino) recital de bromas gratuitas -caso de la primera- o una colección de fuegos de artificio para que los más pequeños den un momento de respiro a sus papás -caso de la segunda-. Porque 'ParaNorman' es una película, lo primero.

 Algo de todo esto hay, por supuesto, y humor no le falta ni a la hora de lidiar con la muerte de forma valiente y atrevida ni una argumento que, al fin y al cabo, gira en torno a un grupo de zombies sedientos de ese cerebro que no abunda y un fin del mundo tan de moda en el día de hoy (pero cuya luz parece que aún no nos ha llegado). Y ni mucho menos le falta espectáculo, una producción magistral a nivel visual y técnico ya sea en 2D o 3D que nos regala no pocos fotogramas con marchamo de obra de arte, y que sobretodo en un panorama tan sobrecargado de propuestas como es el cine de animación ofrece un soplo de aire fresco, algo distinto, personal y reconocible. Lejos de ser la clásica producción comercial animada que viene a vivir de las vacaciones navideñas de los más pequeños, 'El alucinante mundo de Norman' es un filme que como se escribe en las siempre estupendas notas de producción de Universal Pictures se vale para contar una historia mágicamente emotiva y espantosamente divertida... una joya, en resumen, a la que se antoja muy apropiado darle una oportunidad.

Autor: Juan Pairet Iglesias (El Séptimo Arte)

‘Blancanieves’, fuera de los Oscar


Aquí, la lista, via Indiewire, de las nueve nominadas al Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa. La última criba, que reducirá a cinco los films, tendrá lugar el 6 de enero.

  • Austria, Amour Michael Haneke, director;
  • Canadá, War Witch Kim Nguyen, director;
  • Chile, No Pablo Larraín, director;
  • Dinamarca, “A Royal Affair,” Nikolaj Arcel, director;
  • Francia, The Intouchables Olivier Nakache y Eric Toledano, directors;
  • Islandia, The Deep Baltasar Kormákur, director;
  • Noruega, Kon-Tiki Joachim Rønning and Espen Sandberg, directors;
  • Rumanía, Beyond the Hills Cristian Mungiu, director;
  • Suiza, Sister Ursula Meier, director.
Autor: Rafa Martín (lashorasperdidas)

jueves, 20 de diciembre de 2012

Crítica de "Las sesiones"


Por mucho que nos gusten las segundas lecturas y las interpretaciones más rebuscadas, la extrema complejidad en el proceso de creación de cualquier película (con las consabidas cantidades colosales de tiempo invertidas en él), sumada al insignificante lapso de tiempo comprendido entre las dos efemérides a retener, invalida cualquier teoría de la conspiración al respecto, pero no deja de ser curioso la similitud de escenarios bajo la cual se nos presenta la primera aventura norteamericana de Ben Lewin, en comparación con la antesala de uno de los booms más sonados en taquilla del curso pasado. Los puntos de unión entre 'Las sesiones' e 'Intocable' son demasiados y demasiado obvios como para ignorarlos.

El año pasado, en una de las peores ediciones del Festival de Cine de San Sebastián que se puedan recordar, la organización acudió, para evitar el siniestro total, al convencionalismo del filme de Olivier Nakache y Eric Toledano, y la apuesta gustó. Mucho. No es solo que la propuesta consiguiera ser una de las pocas que fueran despedidas con aplausos, es que, como se vio después, realmente, esta historia sobre la amistad entre un multimillonario tetrapléjico y un entrañable gamberrete de la banlieue, tenía una capacidad brutal para conectar con el gran público. Este año, en una de las mejores ediciones del Zinemaldia que se puedan recordar, llegó a la sección Zabaltegi Perlas, y sin hacer demasiado previo, 'Las sesiones', con la nada despreciable credencial que supone el haber conquistado al público de Sundance.

 En Donostia se repetiría dicho éxito. No hubo discusiones en cuanto al Premio al Público, en cuyo ranking final volvía a aparecer en lo más alto (y a bastante distancia de la segunda en discordia) un filme con el factor handicap como apriorísticamente principal elemento definidor del personaje principal. Si antes teníamos una mecanizada silla de ruedas, ahora el héroe de la función no puede concebirse sin la inestimable compañía de un aparatoso pulmón de acero. Debido a la contracción de una grave enfermedad cuando no era más que un niño, la vida del poeta y periodista Mark O'Brien ha estado marcada por un tratamiento que a la vez se ha convertido en su peor condena, sobre todo en lo referente a llevar un día a día que pudiera entrar dentro de los considerado como estrictamente ''normal''.

 Llegado cierto punto de madurez, por mucho que la mente persigue elevadísimas metas, solamente al alcance de unos pocos -poquísimos- intelectuales, lo cierto es que ésta no puede existir, nos guste o no, sin el sustento del cuerpo... y éste casi siempre apunta hacia otros objetivos. La carne es débil, con lo que tarde o temprano necesita concederse alguna alegría. Si esto no sucede, no hay manera humana de que la materia gris funcione como es debido. El veterano director y guionista Ben Lewin lo sabe, y Mark O'Brien también. Es por esto que llegó un momento en su vida en el que tuvo que dejar todos sus miedos aparte y enfrentarse a la cruda realidad. Para entendernos, todos los dispositivos médicos del mundo no podían aplacar la necesidad primaria inherente en todo ser humano: darse un buen revolcón en la cama.

Así de sencillo... así de natural. El núcleo argumental de 'Las sesiones' no exige más explicaciones que ésta, y precisamente ahí es donde empieza a construirse el éxito de la cinta. Y es que hablamos de otra ocasión en la que el indie norteamericano nos da deslumbrantes muestras de su discreto pero a la vez contundente y casi universal encanto. Llega uno al final de la proyección de dicha película sin la sensación de haber aprendido grandes lecciones sobre la vida, y con la certeza de que la mayoría de bromas que se han recibido van a caer en el olvido. No obstante, la peculiar terapia sexual de Lewin encandila desde el primer momento, merced a un habilísimo guión que tiene del todo claro cuál es su misión: entretener y, a poder ser, emocionar. Puede que el cumplimiento del segundo objetivo pueda ponerse a debate, pero en ningún momento el del primero.

Desde la primera secuencia, en la que se nos plantea la problemática que va a alimentar toda la trama, el ingenio del texto se muestra en todo su esplendor, y éste no desaparece hasta un final algo precipitado. Para darle todavía más vida están unos actores en estado de gracia (formidable John Hawkes, encantadora Helen Hunt en su vuelta al papel de santa musa cargada de paciencia, divertidísimo William H. Macy como cura que lleva con toda la filosofía que se le permite los peliagudos problemas carnales con los que se le obliga a lidiar...) que configuran un reparto de ensueño, ideal para que brille aún más un conjunto plagado de personajes cada uno de ellos rebosante de carisma. La acidez del humor actúa como el más afilado de los puñales cuando se lo propone, pero tampoco puede dejarse de lado su faceta más tierna, imprescindible en la confección de la receta ganadora que va a meterse en el corazón de cada espectador. Con mucho menos, Nakache y Toledano se metieron en el bolsillo a medio mundo.

Autor: reporter (El Séptimo Arte)

Primera imagen de Tom Hardy en Mad Max


* La procedencia de la imagen no es ni mucho menos habitual. Procede del Tumblr de una fan de Tom Hardy, acompañada de un autógrafo del actor. The Film Stage no es que la dé por válida, pero tampoco niega que se trate de una imagen del film.

Así que, a falta de una verdadera primera imagen oficial y con una pizca de sal, aquí va la primera foto de Hardy en Mad Max: Fury Road, de George Miller.

Autor: Rafa Martín (lashorasperdidas)
Vía: The Film Stage

Crítica de "El Hobbit"


Con permiso de la adaptación del musical ‘Los miserables’ (‘Les Misérables’, Tom Hooper, 2012), ‘El hobbit: Un viaje inesperado’ (‘The Hobbit: An Unexpected Journey’, Peter Jackson, 2012) es el último gran estreno del año en nuestro país. No solo por recuperar para el cine el universo de J.R.R. Tolkien casi una década después de la ganadora de 11 Oscar ‘El señor de los anillos: El retorno del rey’ (‘The Lord of the Rings: The Return of the King’, P. Jackson, 2003) sino también por presentar el nuevo juguete de Hollywood: los famosos 48 fotogramas por segundo.


Tras la proyección del último y potente tráiler de ‘El hombre de acero’ (‘The Man of Steel’, Zack Snyder, 2013) arranca la primera entrega de la trilogía de ‘El hobbit’ con un agradable sabor nostálgico. La música de Howard Shore, los escenarios de Bolsón Cerrado y Hobbiton, Bilbo y Frodo encarnados de nuevo por Ian Holm y Elijah Wood… como retroceder a 2003, cuando vimos por primera vez ‘La comunidad del anillo’ (‘The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring’, P. Jackson, 2001), con las prescindibles novedades del 3D —algo decepcionante comparado con el de ‘Prometheus’ (Ridley Scott, 2012), por poner un ejemplo reciente, y es que a veces solo aporta espacio entre figuras bidimensiones— y los 48 fps —el doble de lo normal y al principio resulta raro, como ver una película pulsando el botón de avance rápido—.


La excusa de que Bilbo está escribiendo sus memorias sirve a los guionistas —Fran Walsh, Philippa Boyens, Peter Jackson y Guillermo del Toro— para situar al espectador 60 años antes de los acontecimientos de ‘El señor de los anillos’. Seguimos en la Comarca pero ahora es Martin Freeman quien interpreta a Bilbo, un personaje más joven y más acomodado, sin sed de aventuras. Al menos eso le dice a Gandalf (Ian McKellen) cuando el mago aparece y le ofrece formar parte de una expedición. Trece enanos liderados por Thorin (Richard Armitage) van a emprender un peligroso viaje hasta la Montaña Solitaria, la guarida del dragón Smaug, y recuperar el hogar de su pueblo. Jackson no va a arriesgar con una superproducción de doscientos millones de dólares, con dos partes más en camino, y desde el comienzo se dedica a reciclar ideas y recursos que funcionaron en la anterior trilogía.

Si en el prólogo de ‘La comunidad del anillo’ se nos contaba la creación y la pérdida del Anillo Único, incluyendo una gran batalla en la que Sauron era derrotado, en ‘El Hobbit: Un viaje inesperado’ toca ver el declive del reino de los enanos —de nuevo el mensaje de la corrupción por el poder y la riqueza— y la pérdida de Erebor ante la llegada del dragón; como ahí no hay un enfrentamiento entre ejércitos, más adelante se incluye un flashback sobre un sangriento combate donde Thorin demostró su valor y se ganó el apodo de “Escudo de Roble”. Asimismo, en el viaje encontramos localizaciones similares, cuando no idénticas (Rivendel), pero las semejanzas con las anteriores películas no se quedan ahí, y no es por adaptar al mismo autor sino por falta de ideas y de valentía por parte de Jackson, que desde que ganó el Oscar se ha acomodado y parece seguir los pasos de George Lucas. Ejemplos de autoplagio: Gandalf enfadado en la casa de Bilbo (simulando que aumenta de estatura mientras oscurece la habitación), Bilbo descubriendo que el Anillo le hace invisible del mismo modo que pasó con Frodo, Thorin convertido en otro Aragorn, la escena en la que corta el brazo al orco es como la de Sauron perdiendo los dedos de la mano…


A la constante sensación de déjà vu, que hasta cierto punto es comprensible y disculpable —los millones de fans demandan guiños a las otras entregas de la saga—, hay que añadir el mayor problema del film, que Peter Jackson se preocupa más por la recreación de la Tierra Media —con su amplio repertorio de criaturas fantásticas— que por el desarrollo de los personajes y la coherencia narrativa, apostando por asombrar al público con un mundo cargado de magia artesanal y digital en lugar de cautivar con el relato y la puesta en escena, que a veces es lamentable. Resulta absurdo que parte del gancho de ‘El hobbit: Un viaje inesperado’ sea ir a verla a una sala que ofrezca el 3D HFR y ya en el prólogo la secuencia esté triturada en tomas cortas muy cercanas a la acción, impidiendo que se vea nada. En otras ocasiones, recurre a planos generales donde la cámara se mueve por todo el escenario a una velocidad mareante, pensando más en sacar partido al presupuesto que en el punto de vista más apropiado para cada momento.

Si el espectador debe experimentar el viaje a través del bajito y nervioso Bilbo —a veces parece Woody Allen en versión hobbit—, que nunca ha salido de la Comarca y teme haber cometido un grave error, ¿no debería estar la cámara más pegada al suelo, capturar la mirada de quien ve todo por primera vez (y a un tamaño desproporcionado) y sugerir que en cualquier momento puede aparecer un peligro mortal? En lugar de eso parece que Bilbo también ha visto ‘El señor de los anillos’ y ya poco le sorprende. No ayuda que el metraje roce las tres horas, cuando hay pasajes tan innecesarios como el del erizo moribundo; convertida la película en una cadena de pequeñas aventuras que se resuelven de manera más o menos similar —todo se complica tanto que tiene que intervenir la suerte o aparecer Gandalf en el último segundo—, se echa en falta mayor cohesión, progresión y ritmo en un conjunto que a veces resulta demasiado mecánico, prefabricado, diseñado para justificar la gran inversión y el 3D. Por suerte, siempre nos quedarán los actores.


No pretendo restar mérito al formidable trabajo de diseño de producción, de integración de los efectos visuales, de maquillaje, fotografía… y Peter Jackson lo ha coordinado todo y ha peleado por sacar esto adelante, que a mí particularmente me parece una estupenda noticia, no todos los años tenemos la suerte de ver un espectáculo de fantasía tan ambicioso, destinado a todos los públicos. No otra aburrida historia romántica para adolescentes o una simplona montaña rusa para los más pequeños. Aprecio este estreno y los que están por llegar. Pero tengo claro que lo que mantiene a flote ‘El hobbit: Un viaje inesperado’, lo que la convierte en algo más que un lujosa fiesta de disfraces y fuegos artificiales, es el reparto. No debe ser fácil interpretar en una producción de estas características, rodeado de pantallas verdes y de bichos inexistentes, o que suenen auténticos los diálogos de los enanos o los elfos, pero este elenco lo consigue. Thorin hablando de lealtad, Gandalf confesando a Galadriel que tiene miedo, Gollum descubriendo que ha perdido lo que más le importa, Bilbo hablando sobre el hogar… son los mejores momentos del film.

‘El hobbit: Un viaje inesperado’ es posiblemente la más floja adaptación de Tolkien que ha dirigido Jackson hasta el momento, pero no olvidemos que tras ‘La comunidad del anillo’ llegaron ‘Las dos torres’ (‘The Lord of the Rings: The Two Towers’, P. Jackson, 2002) y ‘El retorno del rey’, dos entregas netamente superiores, estoy convencido de que nos esperan grandes momentos. Sin duda, lo peor es que hay que esperar un año para ver la siguiente…

Autor: Juan Luis Caviaro (Blog de cine)

Luke Skywalker podría volver a Yavin 4 en 'Star Wars: Episode VII'


Increíblemente han pasado varias semanas desde que se produjo el último rumor respecto a 'Star Wars. Episode VII'. Hasta hoy, cuando Reuters ha publicado una interesante información que situaría la trama de la nueva película en el templo maya de Tikal, Guatemala, el cual fue utilizado como base rebelde de Yavin 4 (planeta ficticio de la saga) en la trilogía original de Star Wars. Según el artículo:

Yavin 4 y la base rebelde retornarán a la trama de Star Wars en la próxima Star Wars: Episode VII, anunciada en octubre por Walt Disney Co, en la que Luke Skywalker volverá al planeta para construir una academia de Caballeros Jedi. Sin embargo, es muy probable que Disney filme estas escenas en un estudio en lugar de regresar a Tikal.

Puesto que por el momento nadie del estudio se ha pronunciado hay que tomar esta noticia como un rumor, aunque eso de una escuela reclutando Jedis por toda la galaxia no suena nada mal. 'Star Wars. Episode VII' llegará a las carteleras en 2015 contando con una historia de Michael Arndt. Seguiremos informando de las posibles novedades.


Autor: jescri (El Séptimo Arte)