miércoles, 20 de febrero de 2013
Crítica de "La jungla: Un buen día para morir"
La Jungla 5 (título oficioso) juega bien sus dos principales bazas: Bruce Willis y la apuesta por el “más difícil todavía”. Willis vuelve a interpretar a John McClane, el personaje al que todo debe, de nuevo desde esa perspectiva en la que se está especializando últimamente: héroe de acción veterano. Lo hemos visto en Los Mercenarios 2 y lo veremos otra vez en la nueva película de G. I. Joe. Y si en los 80 y los 90 Willis era el mejor ejemplo del working class hero, el tipo que es golpeado y vapuleado durante todo el metraje –igual que Harrison Ford en la piel de Indiana Jones–, aquí demuestra que ha envejecido estupendamente. Casi milagrosamente.
Esta vez McClane corre, salta, dispara, conduce y, aquí llega el más difícil todavía, vuela. Mientras que Indy consagró el paradigma del veterano héroe con artrosis, McClane se descarta con un sonoro “There is no school like the old school”. McClane es al cine de acción lo que los Rolling Stones al rock and roll.
En La Última Cruzada un soberbio Sean Connery le daba magistralmente el relevo a Ford, de James Bond a Indiana Jones… para que años más tarde Shia LaBeouf lo perdiera haciendo el mono por la selva peruana. En esta ocasión McClane lo deja muy claro al reencontrase con su hijo: “No somos una familia de muchos abrazos”. Aquí el macguffin de McClane es ir a buscar a su hijo a Moscú para luego hacer lo suyo.
El relevo generacional está ahí, pero el protagonismo sigue siendo para el veterano. Ni la disfuncional relación paterno-filial, ni la redención de McClane como padre deficiente, ni en general la trama, tienen mayor importancia a la hora de encadenar una de las persecuciones de coches más espectaculares de los últimos años con un tiroteo tras otro. En Pulp Fiction le decían a Willis que “no existe el gran día para los boxeadores veteranos”. Y McClane seguramente ha visto pasar ya su gran momento. Pero como Jagger, Richards y cía –por algo suenan al final de la peli–, es ajeno al paso del tiempo, continúa ofreciendo el mayor espectáculo del mundo. Quien tuvo, retuvo, y esta nueva Jungla se disfruta con una sonrisa de inmaduro treinteañero durante todo el metraje.
Autor: Chema Mansilla (Cinemanía)
Crítica de "Gangster Squad (Brigada de élite)"
Como esos coches con carrocería de clásico pero motor de deportivo, lo primero que llama la atención de Gangster Squad es su impecable y glamurosa apariencia; sin embargo, lo que sacude es la velocidad frenética con la que se conduce. Jimmy Cagney o Bogart habrían tenido serios problemas para disimular el mareo si les hubiera tocado subirse al ralentí a esta historia. Y es que Ruben Fleischer pone las cartas encima de la mesa desde el primer minuto. No pierde demasiado tiempo presentando a los personajes, porque dice más y mejor de ellos lo que visten, lo que beben o la manera de coger sus armas que cualquier retrato psicológico. El bueno (Josh Brolin), el guapo (Ryan Gosling) y el malo (Sean Penn), y vamos al temita que tenemos por delante una pila de tiroteos y peleas a puñetazo limpio que hay que ir sacando adelante.
Sin pausa, pero con mucha listeza de vivo, Fleischer se agarra a dos manos a la fórmula para entregar una película que revive la batalla entre polis y gangsters como nos la contó Hollywood… O como quiere convencernos de que nos lo contó, porque su referencia no es ni Howard Hawks ni Raoul Walsh. El director en el que se mira es el Brian De Palma de Los intocables, que proporcionó todas esas influencias magníficamente filtradas. Legítimamente, ojo, ése es el cine negro de alguien nacido en 1974. Así también se entiende que el lenguaje para llegar al público de 2013 esté más cerca del de Sin City que del de Los violentos años 20. Cuanto antes se entienda eso, cuanto antes deje uno de buscarle el pedigrí a este homenaje al género, más fácil es disfrutar de una película que es ante todo una tremenda sobrada, un fiestón de disfraces para actores estupendos en unos escenarios icónicos. ¿Quién en su sano juicio rechazaría una invitación a un evento así?
Aunque, según las crónicas de la época, sea mucho más verídica de lo que puede parecer, Gangster Squad triunfa cuando apuesta por el exceso y el topicazo. Incluso los momentos de intimidad familiar del personaje de Brolin con su mujer –espléndida y sutil Mireille Enos– son gozoso puro cliché, con un giro sorprendente que parece un guiño: ¡la esposa es la que hace el cásting del grupo de superpolis!
Y entre tanto modesto acierto, sólo un borrón, pero qué borrón, madre mía. Sean Penn, que parece salido de una de las bandas de mafiosos de Dick Tracy –¿será, de nuevo, por ese maquillaje tan chanante?–, patina en su caracterización del gangster Mickey Cohen, hasta el punto de entregar más una caricatura que un villano temible. Quería hacer un Capone como el de De Niro, pero acaba recordando al Jake LaMotta sonado, gordo y ridículo del final de Toro salvaje. Lástima, es el único actor que no parece divertirse en Gangster Squad, probablemente porque no entendía que era eso de lo que se trataba. Será que a Fleischer le faltan aún unas cuantas películas en su filmografía para atreverse a corregir a una estrella. El tuneo de género, sin embargo, demuestra que lo tiene ya controladísimo.
Autor: Manuel Piñón (Cinemanía)
Taquilla española
Cómo estará la cosa en la saga Jungla de Cristal para que ni en España, donde nos comemos más de un truñete de vez en cuando, no pase del segundo lugar y permita a Mamá, una película correcta pero nada del otro mundo, seguir líder por segunda semana consecutiva. En la página ni siquiera le dais el aprobado (4,8 de media) y eso denota claramente que hay un considerable cabreo por hundir a uno de nuestros héroes favoritos del cine de acción.
Cuarto lugar para La Trama, thriller protagonizado por Mark Walhberg y Russell Crowe sobre corruptelas políticas. Algo muy apropiado en los tiempos que corren.
Y sexto lugar para Un Plan Perfecto, la comedia protagonizada por Colin Firth y Cameron Díaz con guión de los hermanos Coen. Una cinta sobre un conservador de arte que planea un engaño perfecto ganándose una pasta con un falso cuadro de Monet.
Autor: Javier Ruiz de Arcuate (lashorasperdidas)
Fuente: BoxOffice.es y @RentrakSpain
martes, 19 de febrero de 2013
Mila Kunis se deja querer por las 'Cincuenta sombras de Grey'
La actriz Mila Kunis es una de las candidatas que vienen sonando fuerte para el papel de Anastasia Steele en la película que Focus Features prepara de 'Fifty Shades of Grey', primera entrega de una trilogía literaria escrita por E.L. James que en España se ha publicado con el título de 'Cincuenta sombras de Grey' y que continúa con 'Cincuenta sombras más oscuras' y 'Cincuenta sombras liberadas'. Kunis no vaciló cuando fue preguntada desde el medio "extra" sobre esta posibilidad, dando a entender que para nada le importaría dar vida al personaje (tienen el vídeo entrevista tras el salto).
Esta obra narra la romántica, sensual, erótica y totalmente adictiva historia de la apasionada relación entre una estudiante universitaria y un joven multimillonario. Cuando la estudiante de Literatura Anastasia Steele recibe el encargo de entrevistar al exitoso y joven empresario Christian Grey, queda impresionada al encontrarse ante un hombre atractivo, seductor y también muy intimidante. La inexperta e inocente Ana intenta olvidarle, pero pronto comprende cuánto le desea. Cuando la pareja por fin inicia una apasionada relación, Ana se sorprende por las peculiares prácticas eróticas de Grey, al tiempo que descubre los límites de sus propios y más oscuros deseos...
En breve veremos a la actriz en la película 'Oz. Un mundo de fantasía', precuela del clásico film de 1939 dirigida por Sam Raimi que llegará a los cines el próximo 8 de marzo.
Autor: jescri (El Séptimo Arte)
Crítica de 'Mamá'
El género de terror debe reinvertarse. Fantasmas, apariciones, muertos vivientes, voces del más allá, asesinos en serie, profecías o asesinatos sin explicación son algunos de los muchos tópicos que nos bombardean la cartelera en la actualidad. En cada nueva película que ve la luz se guarda la esperanza de que pueda aportar algo nuevo, pero en contadas ocasiones esto finalmente se cumple. Aunque la taquilla refleje lo contrario, la fórmula de dar sustos a diestro y siniestro está empezando a agotar sus recursos y a cansar al espectador mínimamente exigente. Una idea española apadrinada por Guillermo del Toro hecha película de terror con caras famosas y, a priori, novedosa que alcanza la primera posición en la taquilla de USA. ¿Qué mas se puede pedir? Pensarán algunos. Otros en cambio, pedimos mucho más…
En 2008 Andrés y Barbara Muschietti presentaban un cortometraje de terror, donde, en tan sólo 3 minutos era capaz de crear y mantener la atención. Sus armas eran pocas, pero efectivas, y su dirección dejaba ver una promesa de futuro. Que la idea era buena no había duda, pero que su escasa duración dejaba con ganas de más, tampoco. Por desgracia, su salto a la gran pantalla produce la sensación contraria. Y es que la duración parece venirle grande a la historia original, llevándola a alargarse hasta volverse repetitiva y aburrida. Esto es problema del guión, cuya parte intermedia deja un completo vacío en lo que debería de ser el nudo y convierte la mitad de la película en una sucesión de escenas en las que la trama se estanca recurriendo al truco de mantener la atención y hacer saltar al espectador mediante algún que otro susto, que a pesar de la injustificación argumental de los mismos, amenizan con un poco de diversión el vacío de acción, aunque no es suficiente como para lograr que olvidemos la torpeza de su libreto.
Dos niñas son encontradas en el bosque tras haber pasado varios años desaparecidas desde que su madre fuera asesinada. Su tío decide acogerlas en su casa junto a su mujer para cuidar de ellas, las cuales aún se muestran “salvajes” tras su estancia en solitario. Nadie se explica cómo pudieron sobrevivir tantos años solas, aunque la pregunta tiene su respuesta en un “fantasma” al que llaman Mamá y que aún sigue detrás de ellas. De esta forma se presenta lo que podría haber sido una buena historia, con una buena ambientación, pero que por el contrario se ve demasiado afectada por lo estándares Hollywoodienses (es lo que tiene proyectar una cinta así internacionalmente) convirtiéndose en “una más” de tantas, que ni da miedo a los que busquen asustarse, ni entretiene a los que busquen divertirse. El excesivo número de clichés y tópicos del genero acaban incluso resultando molestos, y por momentos, algunas escenas rozan el patetismo, el cual coge su forma final en el malogrado desenlace. A pesar de todo esto, la factura técnica de la cinta es altamente destacable, desde la fotografía hasta la banda sonora, pero sobretodo, donde todas las miradas acaban centrándose; Jessica Chastain, tan espléndida (en todos los sentidos) como siempre, que convierte toda oportunidad de verla en pantalla en algo muy a tener en cuenta.
Una película torpe, larga, aburrida y mal resuelta, que ni presenta nada nuevo, ni consigue causar la más mínima impresión al espectador. Siempre produce tristeza ver cómo proyectos que podían haber dado grandes frutos acaban cayendo en la mediocridad, pero en este caso, no es la primera vez que Guillermo del Toro desaprovecha una oportunidad así. Esperemos que a partir de ahora lo tenga más en cuenta a la hora de colocarse detrás de un proyecto, porque últimamente no levanta cabeza…
Autor: Diego Sánchez Izquierdo (El Séptimo Arte)
Crítica de "La trama"
Mark Wahlberg es más que convincente como héroe de acción, divertidísimo cuando hace comedias, capaz de medirse a los mejores colegas de profesión y tiene un excelente ojo para elegir papeles y proyectos como productor… Perdón, corrijan esto último. Principal impulsor de La trama, no ha andado fino apostando por esta historia policiaca con grandes nombres –Russell Crowe y Catherine Zeta-Jones le acompañan en el cartel, pero se borran en la película– que supone un paso en falso en toda regla.
Su actualización del ex policía metido a detective privado especializado en infidelidades es un excelente punto de partida. También ese alcoholismo latente del personaje, su relación con una actriz de cine independiente –hilarante la proyección en la noche de estreno: ¿en quién estaría pensando Wahlberg cuando retrata a los cineastas como tíos que hacen películas para beneficiarse a las novias de otros?– e incluso la superficial mirada a la corrupción municipal. Todo eso está bien, podría colar sin mayor problema. Pero entonces, con la delicadeza del que desenrolla una alfombra sobre un suelo plagado de objetos frágiles, afilados o resbaladizos, se presenta un conflicto subyacente mil veces visto pero pocas tan torpemente contado.
Guión de saldo plagado de soluciones argumentales bochornosas, sale más a cuenta no profundizar demasiado en una trama que en esta película sólo es una palabra que sale en el título.
VEREDICTO: Cine negro desteñido con reparto desaprovechado.
Autor: Manuel Piñón (Cinemanía)
'El atlas de las nubes', la película
Al fin. ‘El atlas de las nubes’ (‘Cloud Atlas’, Tom Tykwer, Andy y Lana Wachowski, 2012) llega a nuestras carteleras este viernes, cuatro meses después de su estreno en salas estadounidenses. La ambiciosa superproducción con la que vuelven los directores de la trilogía ‘Matrix’, en colaboración con el responsable de la adaptación de ‘El perfume, historia de un asesino’ (‘Perfume: The Story of a Murderer’, 2006), es sin duda el plato fuerte del próximo fin de semana.
Protagonizada por Tom Hanks, Halle Berry, Susan Sarandon, Hugh Grant y Jim Broadbent, entre otros, la película parecía diseñada para el éxito pero se estrelló en la taquilla de EE.UU. Ocupó la segunda posición en el fin de semana del estreno —fue derrotada por ‘Argo’ (Ben Affleck, 2012)— y finalmente solo pudo recaudar 27 millones de dólares (costó 100). Por suerte para este tipo de productos, siempre queda la invasión de cines en el resto del mundo y cada vez explotan más el extranjero. Fuera de los límites de EE.UU., ‘El atlas de las nubes’ lleva acumulados más de 80 millones de $, por lo que imagino que los productores no deben estar descontentos a pesar del palo recibido en su país. Por cierto, el público también ha quedado más que satisfecho con el film, tiene un notable (7,8) en IMDb; en Metacritic no pasa del aprobado, si bien cabe señalar que de las 44 críticas que hay registradas solo 4 son negativas y hay 20 positivas.
La sinopsis de ‘El atlas de las nubes’
‘El atlas de las nubes’ está basado en la novela de David Mitchell. La historia explora cómo las acciones y consecuencias de las vidas individuales tienen repercusiones entre sí a través del pasado, el presente y el futuro. Acción, misterio y romance se entretejen dramáticamente a través de la historia mientras un alma pasa de ser un asesino a un héroe, y un simple acto de piedad se propaga a través de los siglos para inspirar una revolución en el futuro lejano… Tykwer y los hermanos Wachowski se han encargado de escribir el guion, además de producir y dirigir la película.
Los directores
Hasta ahora eran conocidos como The Wachowski Brothers, pero en ‘El atlas de las nubes’ los cineastas estadounidenses aparecen en los créditos como Andy Wachowski y Lana Wachowski, quien antes era un hombre llamado Larry. Igual hacen una película sobre eso dentro de unos años, se han llevado a la pantalla historias mucho menos interesantes. Los hermanos son famosos por haber escrito y dirigido ‘Matrix’ (‘The Matrix’, 1999) pero en los 90 eran unos completos desconocidos sin experiencia en cine. Así que tuvieron que debutar con una película de encargo, ‘Lazos ardientes’ (‘Bound’, 1996). Por suerte para ellos, todo fue sobre ruedas y recibieron el dinero para llevar a cabo la que en su momento fue considerada la nueva ‘Blade Runner’ (Ridley Scott, 1982).Luego llegaron las inevitables secuelas. Recuerdo perfectamente la ilusión por ver ‘Matrix Reloaded’ (‘The Matrix Reloaded’, 2003) y la tremenda decepción que acabó resultando. Las escenas de acción seguían siendo espectaculares pero el guion era un desastre. El final de la trilogía, ‘Matrix Revolutions’ (‘The Matrix Revolutions’, 2003), se vio con mínimas expectativas y no llegó a defraudar tanto. Con el tiempo, la segunda ha ido ganado seguidores, quedando la tercera como la peor entrega de la franquicia. Cinco años tardaron los Wachowski en volver a dirigir, trasladando a la gran pantalla la historia del famoso anime ‘Meteoro’, ‘Speed Racer’. La película no encontró a su público y fue el primer batacazo de los hermanos en taquilla norteamericana, hasta que estrenaron ‘El atlas de las nubes’. Aun así, sus trabajos siguen generando interés y ya tienen en marcha un nuevo proyecto de ciencia-ficción: ‘Jupiter Ascending’, con Channing Tatum, Mila Kunis y Sean Bean.
El alemán Tom Tykwer ha dirigido nueve largometrajes (en solitario) desde que debutara a mediados de los 80 pero es especialmente conocido por dos trabajos: ‘Corre Lola, corre’ (‘Lola rennt’, 1998) y ‘El perfume, historia de un asesino’. Tras la adaptación de la célebre novela de Patrick Süskind, tuvo la oportunidad de filmar un thriller para la industria norteamericana, ‘The International: Dinero en la sombra’ (‘The International’, 2009), con Clive Owen y Naomi Watts, pero la película no tuvo éxito. Después dirigió ‘Three’ (‘3’, 2010), estrenada tarde y mal en España, y ahora vuelve a nuestras salas con ‘El atlas de las nubes’.
Los actores
Junto a la firma de los tres realizadores y la promesa de un drama
épico cargado de espectaculares efectos visuales, uno de los principales
atractivos de ‘El atlas de las nubes’ es su estupendo
reparto internacional. Un detalle importante es que los actores
protagonistas aparecen en la piel de múltiples personajes a medida que
la historia se desarrolla a lo largo del tiempo.
Los otros nombres más relevantes del reparto son Hugh Grant —‘Cuatro bodas y un funeral’ (‘Four Weddings and a Funeral’, Mike Newell, 1994), ‘El diario de Bridget Jones’ (‘Bridget Jones´s Diary’, Sharon Maguire, 2001)—, Susan Sarandon —ganadora del Oscar por ‘Pena de muerte’ (Tim Robins, 1995), recientemente la vimos en ‘El fraude’ (‘Arbitrage’, Nicholas Jarecki, 2012)— Jim Broadbent —ganador del Oscar por ‘Iris’ (Richard Eyre, 2001), no lo veíamos en cartelera desde ‘La dama de hierro’ (‘The Iron Lady’, Phyllida Lloyd, 2011)—, Hugo Weaving —‘Matrix’, ‘V de Vendetta’ (‘V for Vendetta’, James McTeigue, 2005)—, Ben Whishaw —‘El perfume, historia de un asesino’, ‘Skyfall’ (Sam Mendes, 2012)—, Jim Sturgess —‘50 hombres muertos (‘Fifty Dead Men Walking’, Kari Skogland, 2008), ‘One Day (Siempre el mismo día)’ (‘One Day’, Lone Scherfig, 2011)— y James D´Arcy —‘Master and Commander: Al otro lado del mundo’ (‘Master and Commander: The Far Side of the World’, Peter Weir, 2003), ‘Hitchcock’ (Sacha Gervasi, 2012)—.
Autor: Juan Luis Caviaro (Blog de cine)
lunes, 18 de febrero de 2013
Goya 2013 | 'Blancanieves' de Pablo Berger es la mejor película del año
Recién terminada la gala de los Goya 2013, que ha durado algo más de tres horas, la sensación que me queda es que han repartido premios para que todos quedasen contentos —hasta Javier Bardem se llevó uno, como productor—. Una gala más bien monótona, con algún momento inspirado —Bayona cediendo su Goya— y alguna que otra pulla de carácter político que ha servido sobre todo para reivindicar la cinematografía española y transmitir un “debemos estar todos unidos”. Eso sí, coherencia en los dos premios gordos ninguna.
Sin más, la lista de ganadores:
Mejor película: ‘Blancanieves’, de Pablo Berger.
Mejor direción: J.A. Bayona por ‘Lo imposible’ (‘The Impossible’, 2012).
Mejor dirección novel: Enrique Gato, por ‘Las aventuras de Tadeo Jones’.
Mejor guión original: Pablo Berger, por ‘Blancanieves’.
Mejor guión adaptado: Gorka Magallón, Ignacio del Moral, Javier Barreira, Jodi Gasull y Neil Landau por ‘Las aventuras de Tadeo Jones’.
Mejor música original: Alfonso de Vilallonga, por ‘Blancanieves’.
Mejor canción original: ‘No te puedo encontrar’, de Pablo Berger y Juan Gómez “Chicuelo”, por ‘Blancanieves’.
Mejor interpretación masculina protagonista: José Sacristán, por ‘El muerto y ser feliz’.
Mejor interpretación femenina protagonista: Maribel Verdú, por ‘Blancanieves’.
Mejor interpretación masculina de reparto: Julián Villagrán, por ‘Grupo 7’.
Mejor interpretación femenina de reparto: Candela Peña, por ‘Una pistola en cada mano’.
Mejor actor revelación: Joaquín Núñez, por ‘Grupo 7’.
Mejor actriz revelación: Macarena García, por ‘Blancanieves’.
Mejor dirección de producción: ‘Lo imposible’.
Mejor dirección de fotografía: ‘Blancanieves’.
Mejor montaje: ‘Lo imposible’.
Mejor dirección artística: ‘Blancanieves’.
Mejor diseño de vestuario: ‘Blancanieves’.
Mejor maquillaje y/o peluquería: ‘Blancanieves’.
Mejor sonido: ‘Lo imposible’.
Mejores efectos especiales: ‘Lo imposible’.
Mejor película de animación: ‘Las aventuras de Tadeo Jones’.
Mejor película documental: ‘Hijos de las nubes, la última colonia’.
Mejor película iberoamericana: ‘Juan de los muertos’, de Alejandro Burgués (Cuba).
Mejor película europea: ‘Intocable’ (‘Intouchables’, Eric Toledano y Olivier Nakache, 2011).
Mejor cortometraje de ficción español: ‘Aquel no era yo’, de Esteban Crespo García.
Mejor cortometraje de animación español: ‘El vendedor de humo’, de Jaime Maestro.
Mejor cortometraje documental español: ‘A story for the Modlins’ (Una historia para los Modlin), de Sergio Oksman.
Goya de Honor: Concha Velasco.
Autor: Juan Luis Caviaro (Blog de cine)
Taquilla americana
Hasta hace unos días esperábamos con cierta esperanza que la quinta entrega de Jungla de Cristal nos sacase de la fría sensación que dejó la anterior entrega. Desde luego una cosa esta clara, frialdad ninguna. Lo que hay es un cabreo y desilusión generalizados. Si Len Wiseman se hizo cargo con su habitual frialdad de una película cuyo guión era una historia original reciclada para la saga, ahora John Moore rueda una historia que para muchos es indigna. Con a cargo de Skip Woods, un tipo cuya mejor peli es Operación Swordfish, con otra mediocre tirando a malucha como El Equipo A y el resto de su filmografía es para dársela a las cabras (Hitman, X-Men Orígenes: Lobezno). La reacción de la crítica ha sido un poema (28/100 en Metacritic), un resultado pésimo para una saga de acción de las que dignificaba el género con mayúsculas. La tildan de aburrida y mal rodada, critican la ausencia de un villano como Dios manda y en general, de tener lo peor del género de acción tal y como se concibe hoy día (cámara epiléptica y un gusto y recreación por lo excesivo sin nada que lo justifique mínimamente). El público, siendo la saga que es, ha reaccionado de forma bastante fría (6,0 en IMDb), lo que también es una muy mala señal.
Tercer lugar para lo nuevo de Lasse Hallström, otra peli que se ha llevado un considerable palo de la crítica (34/100 en Metacritic). Y es que la historia de una chica que se va a un pequeño pueblo para olvidar y que acaba enamorándose del jambo bello a la par que encantador de la zona no ha convencido. La acogida del público es más benévola y supera el aprobado (6,2 en IMDb).
Cuarto lugar para la apuesta de animación de la semana, Escape from Planet Earth, que sigue un esquema no muy diferente al de Planet 51 (hasta el diseño de personajes es similar), conviertiendo al alienígena en humano y al humano en criatura hostil del espacio exterior. El título, que daría para bastantes bromas y un considerable juego, es otro más en la lista de fracasos de la crítica esta semana (45/100 en Metacritic), con el problema añadido de que al público le ha llegado por los pelos (5,3 en IMDb).
Por último encontramos en sexto lugar Hermosas Criaturas, una de las películas “a lo Crepúsculo” que llegan este año y que sin embargo no ha tenido el éxito pretendido. Y con todo, es del los estrenos del Top 10 el mejor valorado y el único que aprueba, aunque sea por la mínima (51/100 en Metacritic). El público le da un 6,1, que no es para echar cohetes, pero la mantiene dentro de lo digno.
Autor: Javier Ruiz de Arcuate (lashorasperdidas)
La Jungla: Un Buen Día para Morir
Salí con esta cara después de ver La Jungla 5. Y podría haber dicho lo mismo. ¿Por sí sola? Es sencillo: se trata de un film de acción increíblemente irregular, atrapado entre la decencia y el bochorno más absoluto. En sus peores momentos llega a profundidades de vergüenza como os juro que no he visto en mucho, mucho tiempo, pero según encuentra el ritmo va consiguiendo las fuerzas suficientes para arrancar un clímax como Dios manda: con el rabo fuera. Sucede que “encuentra el ritmo” anulando cualquier amago de inteligencia. Por eso, en el contexto general de la saga y sobre todo si nos vamos al núcleo duro de las tres primeras entregas es, cuanto menos, deprimente. Aquí está la clave de todo esto: en el concepto “Jungla de Cristal” podemos meter muchas cosas, pero “película encantada de abrazar su propia estupidez” es el último que me podía imaginar.
Un Buen Día para Morir es una aproximación más visceral que la cuarta entrega. Menos elegante y fría que la propuesta de Wiseman. John Moore abandona el 2.35:1, acerca los planos al rostro y reduce el metraje a unos sucintos 97 minutos, con el deseo de sustituir la amplitud de la 4.0 por un film más directo y potente. Como todos los planteamientos, en principio es tan válido como cualquier otro –Stallone y Travis/Garland lo emplearon con excelente resultado en John Rambo y Dredd–, siempre y cuando el resto de elementos estén en la misma sintonía. La película, por tradición, le va a dar a McClane y, con suerte, un villano memorable. La agresiva propuesta de Moore requiere solo de dos ingredientes adicionales que parecen fáciles y no lo son: nitidez en sus conceptos y un par de cojones. Necesita, eso sí, de una productora valiente para arriesgar, un guionista capacitado para entenderlos y una estrella comprometida para desarrollarlos. Pues bien: Moore cae presa en más de una ocasión del gran peligro de ese estilo, la confusión visual, y tiene a la Fox, a Skip Woods y a Bruce Willis. La Fox quiere dinero. Bruce Willis quiere regresar a Estados Unidos. Skip Woods quiere parecerse a Mickey Rourke. La Jungla 5 no solo no tiene plan, sino que durante una increíble parte de su metraje arruina ventajas ganadas en años anteriores.
Las hay, maldita sea. No es un fiasco total y absoluto. Momentos aislados como el del prólogo: McClane va a buscar a su hijo a Rusia, donde está detenido por asesinato. Minutos antes de llegar a los juzgados, conversa de forma amistosa y perfectamente humana con un taxista (Pasha D. Lychnikoff, quien merece ser nombrado). Las dotes de interacción de Willis parecen en su sitio. Moore se permite incluso una mirada a cámara lenta de padre triste cuando John ve por primera vez a su hijo, con quien no se habla, después de tanto tiempo. El director incrementa la tensión de la zarracina que va a seguir con un suave “tic-tac”. Algo explota. Cinco minutos después, cuando todavía estoy intentando orientarme, me encuentro con otra película: una en la que un calvo demente al volante destroza docenas de vehículos –posiblemente con gente dentro–, pega a un pobre ruso para que me eche unas risas, y sobrevive sin ningún rasguño a dos hostias capaces de fundir a un muñeco de pruebas mientras habla con su hija por teléfono. Y ni siquiera es el protagonista de esa escena. Algo ha pasado.
Lo que ha pasado es que, con el tiempo, Jungla de Cristal (el género, en general) ha ido distanciando la aventura de los personajes hasta el punto que las escenas de diálogos han terminado completamente disociadas de las secuencias de acción y el thriller elaborado ha dado paso al cacharrismo. Sucede desde la tercera entrega y aumenta en la cuarta, pero en ambas la original premisa lograba sostener medianamente los acontecimientos. Un Buen Día para Morir, construida con una trama estándar de espionaje, no tiene ni eso. Moore no es un santo varón: sus limitaciones quedan demostradas en la confusa persecución inicial –donde desaprovecha cualquier oportunidad para sacar partido del enredo– y pinta todos los fotogramas a mano con color azul, pero cada vez que ve un atisbo de humanidad, tensión, suspense, cierto carácter distintivo en el libreto de Woods, va a por ello como un jabato. Y cuando lo encuentra, consigue hacerlo cercano, gracias a su propuesta.
Pero “Impersonal” ni siquiera se acerca para describir el guión de Woods, un individuo que encontró su sitio en Hollywood merced a una tarantinada como Thursday y desde entonces ha producido el nivel medio de guión más cutre de todo el sistema de estudios, ignorando principios absolutamente básicos: su universo es inconsistente y genérico, plagado de conveniencias, que ignora cualquier tipo de agarre capaz de proporcionar un aspecto único al film. Su “Rusia” es un sitio reducido a oligarcas y bares de copas, donde hay armas en cada maletero, donde las fuerzas de seguridad no existen y si tienes suerte te vas a encontrar un helicóptero militar en un tejado público a plena luz del día, como el GTA. Sus McClanes son un adolescente capullo y un viejo aún más capullo intentando abrazarse en su capullez. Sus villanos son un mero esbozo (ni siquiera me meto con los secuaces, cuyo número es indeterminado y varía a más o a menos dependiendo de cada secuencia) y cualquier carácter amenazador, siniestro o meramente empático procede de los actores que los representan–los tres tan excelentes, por cierto, como criminalmente infrautilizados–. Sus intenciones nunca quedan remachadas con la rotundidad suficiente y su capacidad estratégica individual no les da ni para jugar al Pong, así que Woods hace lo que puede para ayudar, como en esa secuencia en la que os juro que entran por un portal cósmico, porque no sé de dónde salen.
McClane ya era un conjunto de pullas en 2007, pero ciertos conceptos como “poli analógico, mundo digital” daban cierta idea de que los acontecimientos a su alrededor le afectaban de alguna manera. Aquí, en los dominios de Woods, los efectos de su presencia son mas accidentales que nunca, inversamente proporcionales a su resistencia a los golpes, y la relación con su hijo es resuelta en tres momentos aislados de descanso. Son problemas de peli desganada, de peli de plantilla exacerbados por elementos directamente pésimos, como el señor guionista o los resbalones de su director. Sería más fácil criticar la apatía de Willis (telita) o la incapacidad de Courtney para dotar de cierto misterio a un quarterback de instituto, que es su personaje, si alguno de ellos desaprovechara algún elemento en particular. Pero aquí no tienen nada: las líneas de McClane ni siquiera son graciosas, y sus gestos de altruismo –la maldita y puta razón por la que empecé a adorar a este fulano en 1988– prácticamente inexistentes.
La bombilla del film se enciende en su clímax final. Quizás demasiado tarde -o no, los 97 minutos juegan a su favor-, pero lo voy a defender con la mano en el corazón, por muy absurdo que sea. Es un momento en el que reluce la mejor versión que jamás tendremos de este film: una en la que el gran Sebastian Koch consigue la relevancia que merece, una en la que se ven pequeños despliegues de astucia por parte de los villanos, en la que se aprecian ciertos actos creativos de violencia, en la que Woods pasa a un segundo plano (y a cobrar el cheque), en la que tenemos a un secuaz distintivo (un soviético parecido al calvo del Metal Slug) y en la que culmina la relación entre nuestros dos protagonistas. Es una secuencia de acción con una relativa cantidad de huevos que se las apaña para enseñarnos brevísimamente el derrotero que podría haber tomado el film si la propuesta anárquica de Moore hubiera llegado hasta el final y, al mismo tiempo, lo lejos que quedan tiempos pasados. Ninguna saga de acción va a sufrir tanto, por sus requerimientos, como Jungla de Cristal. Necesita amor, cariño, talento y cierta magia. Necesita a personas. Y si este “Hollywood de hoy en día” me ha enseñado algo es que la saga debe terminar aquí, salvo giro COMPLETAMENTE RADICAL. Algo he aprendido de mi experiencia como espectador, y es que con las franquicias siempre puedes caer más bajo. Y aquí la luz apenas llega.
Autor: Rafa Martín (lashorasperdidas)
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