miércoles, 5 de junio de 2013
Crítica de "R3sacón"
Cineasta forjado en el terreno del cine de no ficción de vocación contracultural, Todd Phillips ya había dado buena muestra de su excelencia y sofisticación en el campo de batalla de la comedia con películas como Road Trip. Viaje de pirados (2000) y Aquellas juegas universitarias (2003), que aportaban estimulantes vueltas de tuerca al modelo de farsa estudiantil instaurado en los ochenta. Tras dos películas bastante más rutinarias, el gran éxito le llegó con Resacón en Las Vegas (2009), película icónica del (nuevo) buen estado de salud del género, que retomaba el gusto por las estructuras narrativas retorcida de Road Trip. Viaje de pirados y el interés por la inmadurez en estado crepuscular de Aquellas juergas universitarias, vistiéndolo todo con una producción generosa y un afinado y pirotécnico sentido del espectáculo. Parecía una jugada maestra: una comedia grosera que nadie se avergonzaba de haber visto y que incluso permitía a la crítica mentar desde El año pasado en Marienbad (1961) hasta Memento (2000).
Si a la poderosa y brillante secuela que fue Resacón 2 ¡Ahora en Tailandia! (2011) se le reprochó ser una fotocopia del original con reubicación geográfica (acusación por lo menos discutible), R3sacón parece invertir toda su energía en que la acusen de lo contrario: de renunciar a la mecánica de la saga y proponer algo (casi) completamente diferente, una comedia de acción con toques de heist movie desaforada (y este reproche está cargado de razón). Phillips ha hecho un trabajo correcto y eficaz, pero no tocado por la gracia: los personajes de Zach Galifianakis y Ken Jeong absorben toda la energía cómica de pelotón, dejando al habitualmente impecable Ed Helms sin demasiada posibilidad de juego. Queda, eso sí, una secuencia insertada entre los créditos finales para satisfacer a los integristas de la franquicia y un equilibrado repertorio de momentos afortunados —el gag de la jirafa, el funeral del padre— que salvan una película innecesaria.
Autor: Jordi Costa (Diario El País)
Tráiler final en español de ‘Star Trek: En la Oscuridad’
Mañana servidor irá al pase de Star Trek: En la Oscuridad. Empieza el sol, el calorcico y los grandes estrenos veraniegos. Cierto que a estas alturas se ha hablado largo y tendido de esta nueva película de J.J. Abrams que llegará a nuestras salas el 5 de Julio con una acogida más que decente en USA (aunque sin llegar a la valoración de la anterior) y con Benedict Cumberbatch debutando como gran villano. Yo estoy deseando verla.
Mientras tanto hoy os dejamos el tráiler final en español de la mano de Paramount Pictures:
Autor: Javier Ruiz de Arcuate (lashorasperdidas)
martes, 4 de junio de 2013
Crítica de "A todo gas 6"
No se engañen, van a ver lo que van a ver, y si lo saben y les gusta, fliparán. Si quieren ver a coreanos pensando, discurriendo sobre la multitud de la vida y la soledad de la muerte, vayan a otra sala.
Aquí se degusta tanques que aplastan coches como si fueran hormigas, mastodontes calvos que realizan piruetas imposibles y al pesado de Paul Walker, tan en pantalla que cuando sales del cine la parienta te mira, compara, y se ríe de ti, asunto harto fastidioso.
Y todo ello aderezado, y es lo mejor, por la música de ese genio que nos ha salido en los madriles que es Lucas Vidal y que eleva la película más de dos peldaños. Así, lleva la acción, el romanticismo (que algunas gotas hay) y sobre todo el desmadre, a proporciones gigantescas.
La parafernalia montada sobre las autopistas canarias es descomunal. Eso de «ahí tenéis una carretera: destrozadla» lo llevan a extremos nunca vistos en la saga. «¿Queréis caña?, tres tazas» (cien coches destrozaron como quien come churros). El guión es mínimo, la historia convencional y todo está basado en lo de siempre: el buen rollo y la química que destila el reparto coral, que se va ampliando a medida que la saga sube de tono y, fundamentalmente, de dólares. Escenas espectaculares que llegan a la cima de los fuegos artificiales y el mérito de haber convertido lo que en principio era una mera aventura juvenil de coches tuneados, con polis y delincuentes callejeros comunes, en una de las sagas más exitosas que se han visto en Hollywood.
Una vez visto de qué va esto, hay que realizar algunas consideraciones: uno, que alguien cercano a The Rock le diga que se corte un poco, que el tipo no puede pegar los brazos al cuerpo de cómo se ha puesto. Si se quiere rascar un costado va a tener un serio problema. Dos: mal asunto eso de cargarse a la israelí Gadot. Ni está bien elegido el cadáver ni gusta a la taquilla. Tres: Pataki queda más tirada que una colilla, y duele al honor patrio. Cuatro: Walker, esfúmate. Molestas a la humanidad masculina. Y quinto: Diesel colecciona héroes de oro en la repisa del baño: Riddick, Toretto, XXX, y en cada personaje, clic clac...
Añadan lo que viene tras los títulos de crédito: «Toretto, tú no me conoces, pero me vas a conocer...». Y aparece Statham, con esa frente despejada de sutileza y rellena de mala leche destilada. Otro que se sube al carro tuneado porque la séptima entrega ya está en camino, pero sin Lin...
Autor: José Manuel Cuéllar (Diario ABC)
Crítica de "Un amigo para Frank"
Es un futuro no muy lejano y un hijo regala un robot a un padre con principio de Alzheimer. El robot le ayuda, se hace su amigo, le protege e intenta mejorar su nivel de vida. El ser humano se niega hasta que se va acostumbrando y ve el aspecto positivo de la máquina. Por ejemplo: le puede ayudar a recuperar su gran legado: el robo.
Esta historia, tan común últimamente y a la vez tan extraña, adquiere tintes gigantescos con la actuación de Frank Langella, uno de esos secundarios que en los últimos años de su carrera obtiene el premio del reconocimiento a su formidable labor. Langella, uno de los grandes de Hollywood, consigue transmitir todo lo que la película requiere: ternura, dureza, frialdad despectiva, un horno en ocasiones y, sobre todo logra deslizar la película hacia el fondo de la trama: la humanidad. El trato hacia nuestros mayores, el desapego gradual, el sentimiento de culpa por ese egoísmo innato que nos devora el alma.
La película adquiere altura en este terreno al tiempo que lo pierde en la frugal trama del hurto, demasiado banal, casi desechable. Pero sobre todo, y ante todo, queda Langella en esta joya indie de bajo presupuesto, un trabajo que no recaudará mucho, pero que alimentará el corazón de todos por su tono entrañable y su calado emocional.
Autor: José Manuel Cuéllar (Diario ABC)
Crítica de "El gran Gatsby"
Entre los muchos dones que posee la escritura de Scott Fitzgerald está la hondura para describir con frases inolvidables los sentimientos, lirismo lacerante, creación de atmósfera, sobriedad expresiva para retratar la mayor complejidad emocional, poder de sugerencia, una capacidad narrativa que no precisa de adornos. Pero este maravilloso contador de los desastres íntimos, el desasosiego, la pérdida, la autodestrucción, los sueños rotos y el desgaste que provoca el tiempo sigue sin tener suerte cuando el cine se empeña en adaptar su sutil, doloroso e identificable universo.
Cannes ha sido inaugurado con una nueva versión de El gran Gatsby, que tal vez sea la novela más celebérrima de Fitzgerald, aunque no la mejor para mi gusto. A Jay Gatsby, ese hombre enigmático y romántico que creó un imperio para intentar recobrar al amor de su vida, lo encarnó Alan Ladd en una película que no he visto nunca y posteriormente Robert Refford en un retrato académico, mediocre y epidérmico que dirigió Jack Clayton. Ahora lo encarna Leonardo DiCaprio, alguien al que puedes asociar a la imagen que tenemos de Gatsby y que él se esfuerza por dotar de alma.
Pero el director de la historia es el temible Baz Luhrmann, señor al que apasiona ante todo la parafernalia, un lenguaje visual exhibicionista hasta el mareo, incapaz de transmitir sentimientos auténticos, portador de una estética exuberante y rebuscada al exclusivo servicio de la oquedad. Es el autor de películas tan floridas como tontas, que me irritan particularmente, tituladas Moulin Rouge y Romeo + Julieta y no se le ha ocurrido otra cosa a director tan pinturero y prescindible que encapricharse del intimismo de Fitzgerald y montar una verbena visual que está mucho más preocupada por el despliegue de la cámara que por lo que les ocurre a los personajes, por impactar estéticamente al espectador en vez de conmoverlo con esta historia de amor que no puede tener final feliz.
Luhrmann dispone de un presupuesto fastuoso que derrocha rodando en absurdas tres dimensiones, haciendo una muy costosa reconstrucción del Nueva York de los años veinte, decorando hasta la floritura mansiones palaciegas, filmando fiestas y bailes a ritmo de hip-hop, que a veces combina con música de Gershwin. Es tan vanguardista y tan destroyer que ambientar con jazz el mundo de Fitzgerald le debe de parecer muy antiguo y paleto. Para él lo más cool es plantarle unas gafas negras al espectador y atronarle los oídos con música discotequera para hablarle de la torturada personalidad y las tristes vivencias del soñador Gatsby, la sofisticada y juguetona Daisy Buchanan, el lúcido y concienciado narrador Nick Carraway y las cínicas reglas que rigen el mundo de los muy ricos.
Repito que DiCaprio hace lo que puede para intentar dotar de espíritu a Gatsby. También el inquietante Tobey Maguire y la camaleónica Carey Mulligan, pero el director se encarga en cada aparatosa secuencia de borrar las inquietudes de Fitzgerald. Si este levantara la cabeza se llevaría un susto notable al constatar la superficialidad con la que está tratada la tragedia que él contó en su novela.
Autor: Carlos Boyero (Diario El País)
Tráiler español de ‘Somos los Miller’
Hacía tiempo que no veíamos a Jennifer Aniston por la pantalla grande y aquí llega su nueva película, Somos los Miller, en la que Jason Sudeikis da vida a un camello al que le proponen pasar algo de marihuana por la frontera de México. Para no correr riesgos y generar confianza en la misma, decide fingir que tiene una familia y contrata a una stripper (Jennifer Aniston), una carterista (Emma Roberts) y a su vecino tontín (Will Poulter).
Aquí el trailercico:
Autor: Javier Ruiz de Arcuate (lashorasperdidas)
Crítica de "R3sacón"
Ya tenemos trilogía. Por algún motivo parece que si haces más de una película de una determinada historia, saga o como se le quiera llamar, hay que realizar un mínimo de tres entregas. El caso de Resacón en las Vegas no es una excepción. La que fuese la comedia sorpresa de 2009, vio en 2011 su segunda parte, cuyo estreno duplicó las cifras de la original, y por tanto tocaba culminar la dichosa trilogía. No es que el concepto de saga o las secuelas sean algo negativo, pero cuando la fórmula no da más de sí, es mejor dejarlo en alto. Aquí no lo han hecho.
Esta tercera parte viene a cerrar la trama de las anteriores, si es que realmente podía sacarse un hilo conductor inconcluso de ellas. Todd Phillips opta para ello por centrarse en los dos personajes revelación de la saga, Alan (Zach Galifianakis) y Mr. Chow (Ken Jeong). El primero está, una vez más, trayendo por el camino de la amargura a su familia hasta el punto de matar a su padre de un disgusto (literal). El segundo, como siempre, vuelve a meterles en un lío del quince sin comerlo ni beberlo. Hasta aquí todo viene a ser más de lo mismo.
Pero como decía, la idea es la de cerrar el círculo y es por eso que, en un momento dado, la película vuelve a Las Vegas para “corregir” la historia de sus protagonistas. Es decir, los creadores entienden el cierre como el regreso a la normalidad absoluta (dentro de lo posible), la vuelta al redil y la reordenación de los elementos dentro de lo socialmente aceptable, sobre todo en el caso de Alan. Es por eso que la película, aunque empieza bastante bien, pronto empieza a descafeinarse en una desafortunada mezcla de falta de ideas, de falta de mala leche y, en el fondo, de falta de narices de mantener los ingredientes más originales de la serie y no renunciar a ellos.
El ejemplo más claro de la pájara sufrida por la película es que aquí no hay resaca alguna porque no hay fiesta de ningún tipo. El detonante de la trama no es, por tanto, que estos tipos sean unos pusilánimes fiesteros, sino un nuevo enemigo sacado de la chistera al que ni siquiera le dan la oportunidad de brillar. Hablo de John Goodman. Siemplemente es un tipo que aparece de la nada para dar con Mr. Chow y para ello decide echar mano del incorruptible grupo, que en vez de mostrar cierto desasosiego por resolver un entuerto casi se van arrastrando de un lugar a otro con una desidia similar a la del conjunto de la película.
Por suerte no todo es tan malo, a ese comienzo bastante decente se pueden sumar un par de secuencias ingeniosas (el robo del oro y el rescate en el hotel) y, pese a pecar del mal de verter el protagonismo en los que eran los secundarios graciosos, ellos son los que sin duda aportan lo mejor de la película. Porque Bradley Cooper está de paseo y Ed Helms, que daba mucho juego, está también muy desaprovechado.
En el fondo es una película que se ha conformado con aprobar el examen en vez de ir a por el notable porque creía que ya dominaba el temario. Eso lastra buena parte del conjunto, pero ese saber hacer resplandece de vez en cuando y el resultado final es, al menos, entretenido. Eso sí, consigue que las anteriores, sin ser ninguna una genialidad, salgan reforzadas de la comparativa, especialmente la segunda parte, que puso sobre la mesa toda la incorrección que le falta a esta peli. Únicamente la secuencia post-créditos recupera el sello oficial de la franquicia para darle al menos un cierre entrañablemente macarra.
Autor: Javier Ruiz de Arcuate (lashorasperdidas)
Benicio del Toro también se une a 'Guardianes de la galaxia'
Las producciones Marvel pueden gustar más o menos, pero lo que es difícilmente discutible es que al menos a priori son películas muy cuidadas para así garantizar en la medida de lo posible su éxito futuro. Sin embargo, el apoyo de narrar la historia de personajes con millones de seguidores a lo largo de todo el planeta también ha sido siempre una gran ayuda, algo con lo que no contarán en el caso de ‘Guardianes de la galaxia‘ (‘Guardians of the Galaxy’, James Gunn, 2014). ¿Su solución? Conseguir un reparto bastante llamativo al que acaba de sumarse Benicio del Toro.
Hace apenas unos días que nos enteramos del fichaje de Glenn Close para un reparto en el que ya estaba confirmada la presencia de Chris Pratt, Zoe Saldana, Dave Batista —sí, el antiguo luchador de ‘Pressing Catch‘—, Ophelia Lovibond, Michael Rooker y Lee Pace. Además, la llegada de Benicio del Toro no es la única novedad, pues este pasado fin de semana también se anunciaba la contratación de Karen Gillan para dar vida a la villana principal de la función. Eso sí, nada se sabe por ahora acerca del personaje que tendrá que interpretará Del Toro, pero sí que ha firmado para aparecer en varias películas.
Os recuerdo que detrás de las cámaras encontraremos a James Gunn, una elección bastante sorprendente, ya que hasta la fecha sólo había dirigido cintas curiosas pero poco conocidas como ‘Slither‘ (id, 2006) o ‘Super‘ (id, 2010). Suyo será también el guión, tarea que ha compartido con Chris McCoy y Nicole Periman. Salvo sorpresas inesperadas, ‘Guardianes de la galaxia’ llegará a los cines el 1 de agosto de 2014.
Autor: Mikel Zorrilla (Blog de cine)
Vía: Deadline
Taquilla USA: Shyamalan se estrella con 'After Earth'
M. Night Shyamalan ya se puede esconder debajo de alguna piedra. Tras el batacazo de ‘After Earth’ (id, 2013) —película que se promocionó sin nombrar quién la dirigía— ahora el director —para el que suscribe un genio— sí que va a ser considerado veneno para la taquilla tras mostrar por segunda vez que las grandes superproducciones no son lo suyo, al menos desde un punto de vista económico. Ha tenido que venir este director tan menospreciado a ser el responsable del primer batacazo de Will Smith en años. De acuerdo que 27 millones de dólares no es una mala cifra, pero teniendo en cuenta el presupuesto, se queda lejos de lo esperado por sus productores, y admitámoslo, medio mundo. La película, que se estrena el viernes en nuestro país, ha sido masacrada por la crítica y el público votante en la IMDb ya la suspende. Esto va a ser un linchamiento…
Mientras el film de Shyamalan entra en el tercer puesto del top ten, le supera con la segunda posicón ‘Ahora me ves…’ (‘Now You See Me’, Lousi Leterrier’, 2013), una historia sobre un gran robo llevado a cabo por un grupo de ilusionistas. El reparto es espectacular: Jesse Eisenberg, Mark Ruffalo, Woody Harrelson, Michael Caine, Morgan Freeman y Mélanie Laurent. El público votante está entusiasmado aunque la crítica no he levantado ni una ceja. Personalmente tengo un miedo atroz a quien está detrás de las cámaras. El 19 de julio se estrena por estos lares.
La película de India ‘Yeh Jawaani Hai Deewani’ (Ayan Mukherjee, 2013) es la primera de dicho país que logra colarse en el top ten estadounidense; ¿querrá decir eso que la película está hecha a la americana? Una historia de amor en clave musical y protagonizada por los dos actores de moda en India. ¿Llegará a estrenarse por aquí?
Autor: Alberto Abuín (Blog de cine)
Vía: IMDb
'Un amigo para Frank', la importancia de los recuerdos
Cada año se estrenan multitud de películas que aspiran a convertirse en el crowd pleaser de la temporada. Poco importa realmente el género, ya que la auténtica clave es abordar el tema a tratar con todo el cuidado posible para que sea prácticamente imposible encontrar algo en la obra que pueda molestar u ofender a alguien. Suele ser imprescindible conseguir que el espectador sienta la mayor empatía posible por su protagonista y es obligatorio añadir una capa de reflexión suficientemente ligera para que no haya que matarse pensando para conectar con ella. No tengo nada en contra de este tipo de películas, pero sí que me resulta molesto que en ocasiones se exageren sus virtudes más allá de lo debido.
‘Un amigo para Frank’ (‘Robot & Frank’, Jake Schreier, 2012) encaja perfectamente dentro de esa larga tradición de películas pensadas para gustar a todo el mundo a costa de no correr ningún riesgo que pudiera convertirlas en grande películas o auténticas tomaduras de pelo. Ya sabía a lo que me enfrentaba cuando decidí ver ‘Un amigo para Frank’, un relato amable, uniforme y extremadamente blandito que depende en buena medida de la interpretación de su protagonista —un estupendo Frank Langella en el caso que nos ocupa— para destacar un poco por encima de la media de este tipo de cintas.
Una amistad inesperada
Frank es un ya jubilado ladrón de bancos que padece una demencia senil que cada vez le cuesta más ocultar, algo que fuerza a su hijo —anodino James Marsden—, con el que no mantiene una relación precisamente modélica, a comprar un robot —la acción se sitúa en un futuro terriblemente cercano— para que le ayude en sus tareas y así no tener que pasarse por su casa cada dos por tres. Eso sí, Frank no está dispuesto a que nadie interfiera en su tranquila vida de ermitaño, por lo que no podría ver con mayor recelo la llegada de su nuevo ayudante.
El detalle de la enfermedad de Frank no es solamente un detalle de guión para introducir al robot en la historia —fácilmente podría haberse cambiado por otra enfermedad más benigna—, ya que es uno de los principales detalles con los que Christopher Ford, autor del libreto y amigo personal de Jake Schreier, busca desesperadamente el cariño del público hacia su protagonista. Así consigue quitar importancia a sus actividades al otro lado de la ley —que no tardarán en reaparecer—, ya que todos podemos ponernos en el lugar de alguien enfadado con la vida que le está tocando vivir, sintiendo compasión por él como consecuencia de ello.
Esta manipulación emocional, necesaria en toda película pero demasiado descarada en el caso que nos ocupa, encuentra su redención a través de la impecable interpretación de Frank Langella, capaz de mostrar infinitos estados de ánimo con ligeros cambios en su expresión facial o en la forma de abordar los tampoco especialmente brillantes diálogos que le toca recitar. El primer gran éxito es la forma en la que esquiva hasta cierto punto los tópicos más manidos en la creación y asentamiento de su relación con el robot —la visita de su hija, interpretada con corrección por Liv Tyler, no podría caer en el uso de más lugares comunes—, pasando de una actitud huraña hasta la plena aceptación de Frank como un amigo con el que puede hablar de cualquier cosa.
La memoria emocional
Los problemas de memoria de Frank son el principal motivo de que comience una relación de amistad con Frank, llegando a dar la sensación de que deja de ser consciente de que él no es más que un robot —una lástima que el antaño prometedor Peter Sarsgaard haya quedado para dar una monótona voz a un máquina—. La memoria del robot acabará convirtiéndose en otro de los ejes vitales de la función, ya que Frank tendrá que enfrentarse a la disyuntiva de si mantenerla tal cual o borrarla sin más, una situación aparentemente inofensiva para la mayoría, pero vital para él teniendo en cuenta la enfermedad que padece.
La enfermedad de Frank no solamente afecta a la relación con su autómata, ya que hay una serie de personajes a su alrededor que lo quieren sin reserva, desconfían de él a las primeras de cambio o sencillamente se han cansado de su particular modo de vida. Es ahí donde la decisión tomada por Schreier de liderar la película de una forma casi imperceptible, confiando en el buen trabajo de los actores y la —discreta— efectividad del guión da sus mayores frutos, ya que todo transmite una sensación de normalidad que permite disfrutar con los saltos de un personaje a otro, todos ellos —con la excepción de Frank— no del todo bien perfilados, y los pequeños detalles que éstos van aportando al protagonista, en especial por una Susan Sarandon que es la única que no palidece ante Langella.
No esperéis grandes hallazgos en ninguna de las tramas, ya que esa normalidad a la que aludía también sirve para eliminar todo emoción del nuevo plan de Frank, quedando el atractivo limitado a la innegable química de la que hace gala con su robot y pequeños apuntes cómicos que Langella consigue elevar por encima de su auténtico nivel. Y es que su objetivo en ningún momento es ir más allá de su naturaleza de entretenimiento blanco para conquistar al público —no es casualidad que consiguiese el premio del público en el último Festival de Sitges— sin sobresaltarlo. Un aceptable pasatiempo realzado por el buen hacer de Frank Langella y el acierto de no extender la historia más allá de lo necesario.
Autor: Mikel Zorrilla (Blog de cine)
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